La ansiedad se puede manifestar de muchas maneras a lo largo del tiempo pero es importante diferenciar lo que es un ataque de ansiedad, la ansiedad como rasgo, el ataque de pánico y el trastorno de pánico. Lo vemos todo en este post.
Ataque de ansiedad: qué es y cuáles son sus síntomas
En psicología solemos diferenciar dos tipos de ansiedad: la ansiedad rasgo y la ansiedad estado. La primera de ellas tiene que ver con una tendencia más o menos estable de una persona a sentirse ansiosa a lo largo del tiempo. Es como un rasgo estable de su personalidad.
La ansiedad estado, por su parte, se refiere a episodios de ansiedad aislados, de mayor intensidad, pero que tienen que ver con las circunstancias particulares de un momento o situación concretos y no tanto con el carácter de la persona. Suele haber uno o varios disparadores (trigger) que detona la ansiedad. Las crisis o ataques de ansiedad estarían en esta categoría.
Un ataque de ansiedad, por tanto, es un episodio puntual de ansiedad, que puede durar desde varios minutos hasta varias horas, en el que aparecen síntomas de ansiedad de intensidad moderada o alta, como los siguientes:
- Dificultad para respirar, respiración superficial o hiperventilación.
- Taquicardias o aumento del ritmo cardiaco.
- Sudoración.
- Temblor.
- Sensación intensa de miedo, urgencia o desesperación.
- Llanto o ganas de llorar.
- Sensación de bloqueo o necesidad de escapar o huir de la situación.
- Sensación de irrealidad o extrañeza, desrealización o despersonalización.
- Dolor de cabeza y/o de estómago.
- Náuseas.
- Mareo.
Si quieres profundizar en lo que es la ansiedad, en este post te lo cuento
¿Es lo mismo un ataque de ansiedad que un ataque de pánico?
Sí y no. Me explico.
En el ataque de pánico se dan los mismos síntomas que en un ataque de ansiedad pero en un grado de intensidad máximo. Podríamos decir que un ataque de pánico es un ataque de ansiedad de grado máximo.
A nivel síntomas, en el ataque de pánico aparece, además, un miedo muy intenso a morir ya que la persona siente que está sufriendo algún tipo de infarto o colapso físico y que morirá en cualquier momento, debido a la intensidad de los síntomas de la ansiedad.
Los ataques de ansiedad así como los de pánico, no suponen una amenaza a la vida de la persona, no se muere de un ataque de ansiedad o de pánico, aunque podamos tener esa sensación.
Es frecuente que las personas que sufren ataques de ansiedad o de pánico terminen desarrollando un miedo a los síntomas y a los propios ataques que desemboque en un trastorno de ansiedad o de pánico en sí mismo.
Diferencias entre ataque de ansiedad o de pánico y trastornos
Como hemos visto, podemos sufrir en algún momento un ataque de ansiedad o de pánico (o varios) y no necesariamente tener un trastorno propiamente dicho.

Lo que determina que tengamos un trastorno es la frecuencia y la intensidad de los ataques de ansiedad. Podríamos ordenar de menor a mayor gravedad o intensidad del malestar:
- Rasgo de ansiedad
- Estado de ansiedad
- Ataque de ansiedad o de pánico
- Trastorno de ansiedad
- Trastorno de pánico
Para que podamos concluir que alguien tiene un trastorno de ansiedad, los síntomas tienen que repetirse varias veces en semana durante al menos 6 meses, según la APA (American Psychological Association), y afectar de forma significativa a cualquier área de funcionamiento de la persona, es decir, a su trabajo o escuela, a nivel familiar, a nivel personal o social.
¿Qué causa los ataques de ansiedad o de pánico?
Las causas o el origen de los problemas de ansiedad no están claros y pueden variar en función del tipo de trastorno y de la persona.
Sabemos que en caso de las fobias, por ejemplo, hay un foco o causa de ansiedad concreta, que en algún momento nuestra mente ha categorizado como amenazante y que detona esa ansiedad. Por ejemplo en la fobia social, la agorafobia, la fobia a las agujas, etc.
En la ansiedad generalizada, la ansiedad se extienden prácticamente a cualquier cosa, y quien la sufre tiende a percibir peligro o amenaza en cualquier cosa que genere incertidumbre o sensación de falta de control.
Los tipos de apegos inseguros viven sus relaciones también con mucha ansiedad. Un apego ansioso puede experimentar una ansiedad muy elevada en un vínculo intermitente, por ejemplo, por temor al abandono o la pérdida.
En los casos de estrés postraumático, ya sea simple o complejo, suele haber ataques intensos de ansiedad, también, ante estímulos que tienen relación con la herida o el trauma de origen, seamos conscientes o no de su relación.
Las personas que tienen ansiedad moderada o intensa, en forma de ataques o no, suelen tener menos tolerancia que las demás a determinadas situaciones o aspectos, pero es complicado generalizar en el origen de la causa.
Lo ideal es llevar a cabo una evaluación personalizada, analizar el funcionamiento de esos ataques de ansiedad en cada caso particular para elaborar un «mapa» y encontrar el origen o las posibles causas según cada persona.
